domingo, 13 de julio de 2014

Las Horribilus


Te he traído unas horribilus le dijo, ¿Por qué me traes cosas feas? Estiró la mano y se las entregó, toma, ella las cogió con resignación sin entender…  cuando las contempló le parecieron seres delicados, exhibían unas largas  alas azules que les imprimían fragilidad,  pronto reparó en la felonía hacia el mundo de las hadas, la fealdad de sus rostros contrastaba con la belleza que caracterizaba a esos seres de fantasía, son hadas encantadas le dijo, ¿cómo?  No sé si sabrás que existen hadas con poderes perniciosos que generalmente utilizan contra humanos que dañan su hábitat natural, las horribilus intentaban que se llevara a cabo la tala de un bosque donde conviven hadas, elfos, gnomos, duendes… por lo que las hadas decidieron encantarlas para que, siendo como ellas, se dieran cuenta de que no podían destruir el mundo de cientos de criaturas por su lucro personal… Escuchaba con la boca abierta sin dar crédito a cuanto le decía, solo atinó a preguntar ¿y para que me las das a mí? verás, las horribilus solo pueden ser desencantadas en la noche de San Juan y tú has sido la elegida por las hadas para llevar a cabo ese desencantamiento, ¿yo? ¿De qué me conocen a mí las hadas? Las hadas se mueven entre nosotros, nos conocen a todos, el motivo te será revelado en su momento, mi misión termina con la entrega, pero… no puedes negarte debes prestar la ayuda que te piden ya que tu formas parte de ese mundo de hadas,  ¿Qué?, la dejó con su interrogante y se marchó…

Veda Lontana

sábado, 12 de julio de 2014

El valor de las palabras


De pié tras la ventana contemplaba como las hojas eran zarandeadas por el viento, pareciera que ese mismo viento se había metido en su cabeza porque sus pensamientos giraban en torno a las palabras que ella le dijera, absorto con la mirada perdida se sobresaltó cuando un papel de regalo impactó contra el cristal, cualquiera diría que era un mensaje del destino a descifrar pensó, volvió a retomar sus manidos pensamientos para concluir que mientras le quedaran días por vivir aquél regalo que ella había rechazado alegando falta de respeto a su negativa a ser agasajada permanecería condenado a no ver la luz, ¿era eso justo? posiblemente no, lo bello debe ser expuesto para el gozo de los mortales, le decía la voz de sus pensamientos, él solo había pretendido que experimentara esa sensación de descubrir lo que se esconde bajo un papel de bonitos colores, se le había partido el corazón cuando aquél día le confesó que nunca había tenido regalos, pero ¿quién era él para contravenir sus deseos?, quizás no se trate del regalo sino de ti, le volvió a interrumpir la voz de sus pensamientos, entonces cayó en la cuenta de lo incómoda que se sentía con su presencia.

Veda Lontana

viernes, 11 de julio de 2014

Bola de nieve con sueños de colores


Cuando uno tiene suficiente hay que decir hasta donde, recordó esa frase de la película “A propósito de Henry”, en ese momento quiso tener unos chocomelos que contrarrestaran la amargura que sentía, los tiempos de azúcar habían terminado, todo era caos a su alrededor, cogió la bola de nieve donde se guardaban sus sueños la agitó y encontró el valor que necesitaba para abrir la puerta y marchar, no eran necesarias las palabras entre ellos solo habían silencios, unos silencios que eran más hirientes que las peores palabras que pudieran decirse, se precipitó escaleras abajo hasta alcanzar la calle, a esas horas apenas estaba transitada lo cual agradeció, respiró hondo y empapó de aire fresco sus pulmones sintiendo como si se renovara por dentro, comenzó a caminar sin rumbo, abrazando contra su pecho la bola de nieve, por tonto que pudiera parecer, era el más preciado de sus tesoros, en ella estaban guardadas sus frustraciones, su desconsuelo, las lágrimas de los últimos meses, pero también el amor, la dicha y esos tiempos de azúcar compartidos, por primera vez en mucho tiempo se sentía ella, era una sensación extraña, confusa, como si luchara entre el yo y el nosotros, se sentó en un banco del parque esbozando una sonrisa al recordar las tardes que habían pasado allí cuando todo eran besos y caricias, un rayo de sol iluminó la bola de nieve que seguía atrapada entre sus brazos, salían destellos de todos los colores, ¡eso es!, la vida es de color, se puso en pie se subió encima del banco y alzando la bola en el aire hasta donde los brazos le alcanzaban comenzó a girar sobre sí misma haciendo con sus sueños destellos de colores…


Veda Lontana

jueves, 10 de julio de 2014

Sueños de atardecer


Se sentaron en el balancín, en aquella casita del acantilado que tantas veces soñaron, frente a ellos, la inmensidad del mar se dejaba acariciar por los últimos rayos de sol que preñados de melancolía teñían las nubes de colores que poco a poco iban languideciendo para dar paso a la oscuridad convirtiendo el mar en negra realidad, sintió frio y un estremecimiento la invadió al romper la ola contra el acantilado, las lágrimas corrían por sus mejillas, abrazó su cuerpo con sus manos buscando el calor de los sueños rotos y suplicó a los fantasmas de la noche que la llevaran con él…   

Veda Lontana

miércoles, 9 de julio de 2014

De vientos y pensamientos abrazada a una farola

El viento soplaba con fuerza aquella mañana de otoño, tenía que hacer esfuerzos para avanzar y mantener el equilibrio, al atravesar entre dos calles una ráfaga la empujó con tal virulencia que se vio obligada a agarrarse a una farola, al verse abrazada a la farola una sonrisa se esbozó en su cara y su pensamiento retrocedió una hora, justo al momento en que entre sus brazos le había propuesto que vivieran juntos, ella había besado su labios para que callara, pero cuando lo dejó respirar se apresuró a preguntar, ¿esto es un sí?, entonces deslizó la mano con gracilidad por su torso mientras mordisqueaba su oreja,  él ronroneó insistiendo ¿es un sí?, se puso a horcajadas encima de él inmovilizándolo, fue lamiendo su cuello, besando su pecho, su cuerpo se estremecía bajo el suyo, se unieron en una fusión perfecta y un ritmo acompasado que los llevó a entregarse al más dulce de los placeres, exhaustos tendidos uno junto al otro la rodeo con su brazo ¿me vas a contestar ahora?, es muy tarde, voy a la ducha, luego hablamos, ¿pero no crees que estamos bien así?, dejó la pregunta en el aire sin esperar  la respuesta, cuando salió del baño él ya se había marchado, ahora, abrazada a esa farola, lo echaba de menos y se preguntaba cómo hacerle entender que lo que más deseaba era estar con él, pero que también necesitaba su espacio… acaso ¿no podían estar juntos pero separados?,  ¿no podían ser una pareja y no vivir en la misma casa?,  seguro que le recordaría las palabras de Zygmunt Barman en Amor líquido acerca de las relaciones Lat, pero no se trataba de eso, para ella era una relación más cómoda donde no se veía obligada a renunciar a su independencia, a su intimidad, a su espacio vital, donde la expectativa y la conquista adoptaban el papel protagonista… ¿se encuentra bien señorita?, le dijo una voz, por un momento pensó que le hablaba la farola, señorita, señorita, si, si estoy bien gracias, el viento yo…si, si…se apartó de la farola que había abrazado sus pensamientos y continuó su marcha a contra viento…

Veda Lontana


martes, 8 de julio de 2014

Tormenta


La tormenta era atronadora,  me dan miedo las tormentas con tantos relam…, pegó un grito al iluminarse el salón por el resplandor del relámpago, al minuto se escuchó el estruendo del trueno, ella corrió hacia él que la rodeó con sus brazos, -la tenemos encima-, abrázame fuerte y no me sueltes hasta que acabe, tenerte entre mis brazos despierta mi deseo le susurró al oído mientras retiraba su pelo hacia un lado besando lentamente su cuello, un escalofrío recorrió su espalda -para-, ¿estas segura de que quieres que pare? Y metió una mano por debajo de su camiseta mientras con la otra seguía sujetando su pelo, ¿paro? buscó su boca y se sumergieron en un intercambio de sabores y sensaciones que la hizo estremecer… venga, si es lo que quieres pararé, si paras ahora no volveré a hablarte, -ja ja ja ja- no te rías y sigue con lo que estabas haciendo…sonó otro trueno y empujó su cuerpo contra él, ¡umm!  Como me gustan las tormentas…

Veda Lontana