miércoles, 7 de octubre de 2015

Si alguna vez me ves ausente





Ella me había dicho:

Si alguna vez me ves ausente, no temas, es solo que a mi mente vuelve el recuerdo de los golpes que un día recibí, no debes preocuparte, mis heridas ya no sangran, aunque las imágenes en negativo se suceden mostrando la película de una vida que ya no es la mía, ¿pero sabes qué? Que sigue siendo la vida de esas mujeres que mencionan los telediarios de pasada, que sigue siendo la vida de tantas otras mujeres anuladas en su voluntad de ser, en su voluntad de emprender, en su voluntad de sentir porque ya no creen en nada, porque a fuerza de insultos y golpes han aprendido a callar.

Lo llaman violencia de género, ¿sabes?, así es como esta sociedad androcéntrica y patriarcal lo ha decidido, son sus normas las que nos inferiorizan, las que hacen del hombre un ‘macho falócrata’ para mantener el ‘orden de género’.  Estarás conmigo en que hay que seguir avanzando, en que la implicación de los hombres deviene necesaria en relación a la responsabilidad que por acción, omisión o desinterés tenéis frente a este tipo de violencia, no, por favor, no vayas a decirme que tú no eres un maltratador, que tú no eres un machista, porque ese es el lugar común donde todos los hombres os refugiáis.
 Cuando los hombres os deis por aludidos, cuando estéis dispuestos a involucraros en transformar este problema podré creer que no eres ninguna de esas cosas.

-¿Pero cómo puedes decirme eso? Protesté yo-.

Hasta que no comprendas que no eres tú, que sois vosotros como parte de una sociedad que ejerce diariamente micro violencias tales como el sexismo o el abuso como algo natural, como una costumbre cotidiana, nada podrá cambiar, ¿es que no lo ves?.

Es el hombre, en mayor medida, el que ostenta el poder social de toma de decisiones en todos los ámbitos, inclusive en las que atañen a la violencia de género por lo que, necesariamente, debéis ser parte de la solución.
Por eso no os interesa, por eso la conciencia de unos pocos no es suficiente para un problema de tantos.

Necesitamos la participación masculina en la construcción de la igualdad de lo contrario no será posible, es necesario movilizar a los hombres contra la violencia de género, fomentar la acción educativa a fin de erradicar el comportamiento masculino, la misoginia, la homofobia y la sexualidad como mercancía… que los hombres se convenzan de que la violencia es un problema masculino que afecta a las mujeres por el mero hecho de serlo. ¿Lo entiendes ahora?

Me quedé callado sin saber que decir, en sus palabras no había rencor ni rechazo a los hombres, pero si mucha impotencia e indignación, comprendí que aunque yo pensaba que en mi conducta diaria era un hombre libre de violencia y machismo no era así, comencé a pensar en pequeños gestos cotidianos y me di cuenta que eran conductas aprendidas que debía cambiar.
Ella tenía razón, la igualdad era lo justo.  

Veda Lontana


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