jueves, 25 de septiembre de 2014

Después de que se quitara la vida


Después de que se quitara la vida, llorar era una de las cosas que no pude hacer, tampoco pude dejar de pensar y es desde entonces que vivo un tormento, quiero creer en lo imposible como que mañana volveré a acariciar su piel, pero el horror me devuelve a la misma calle sin salida de la que partí, es entonces cuando me escondo para que nadie me encuentre, en esos momentos me gustaría ser invisible, creo que he perdido la capacidad de comunicarme, a menudo solo soy un cuerpo que se mueve, si voy por la calle tropiezo con los adoquines del suelo, la última vez caí de rodillas y allí quise quedarme suplicando al cielo, tal es mi desesperación porque yo en dios no creo, cuando estoy en casa vivo en guerra permanente con los electrodomésticos ninguno me obedece, el otro día el agua de la lavadora inundó la cocina resbalé y quedé tirada en el suelo, hoy ando encorvada y coja, no sé que más me puede pasar con esta propensión mía a sufrir todo tipo de accidentes, no quiero hablar con nadie y creo que acabaré enmudeciendo, me incomoda que me digan lo que es bueno o malo para mi y corro a mi refugio secreto detrás del sofá donde mi cuerpo después de cuatro meses aprende a perdonar, siento las manos mojadas, las miro, y solo entonces me doy cuenta que estoy llorando, es tanta la alegría que siento que no he parado de llorar desde ese momento, ahora voy llorando a todas partes, quizás de ese modo lo malo se vuelva bueno…

Veda Lontana   

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